Diet, no thank you.

12:00:00 PM

 Cuando se es la gorda del grupo y todo el mundo se refiere a ti de esta manera al respecto crecer con problemas de autoestima no es lo más díficil del mundo; en esta ocasión les quiero compartir una parte de mi vida en la que las presiones sociales me llevaron a una época que no me gusta recordar pero que siempre guardo bien presente para no voler bajo ninguna circunstancia a esta.

Cuando cumplí 9 años comencé a practicar ballet, varios de ustedes a lo mejor ya lo sabían, me encanta bailar (ridiculo de Winter Garden I'm watching you withouth shame), pasarmela bien y disfrutar de la música. Hasta este punto las cosas marchaban normal, eso creo, mi peso siempre había sido tema de discusión pero nada que me molestase significativamente y a pesar de todo seguía disfrutando mis clases de ballet.

En ese momento mi grupo de baile tenía cerca de 25 personas, yo siendo de las nuevas siempre iba atrás, la lógica de la clase era dejar pasar a las mejores primero para que las otras fueramos aprendiendo y sí, la lógica si funcionaba, los años avanzaron y el grupo se fue drenando. La edad promedio para entrar a la universidad en colombia es de 16 años por lo que cuando cumplí 13 la mayoría de las chicas de mi grupo se habían salido de la academia de baile para estudiar inglés y practicar exámenes pre-universitarios ya que la mayoría eran un par de años mayores que yo.

Un nuevo año en la academia dió pié pero ahora solo eramos dos en esencia, Annie y yo. Todavía no eramos lo suficientemente buenas para estar en el grupo avanzado pero tampoco lo suficientemente promedio para que fueramos anexadas a otro grupo, fué así como pasamos un año completo entrenando por aparte, practicando, llenando hasta 20 horas de entrenamiento a la semana, el esfuerzo rindió sus frutos y para el año siguiente entramos a formar parte del grupo de chicas avanzadas.

"Si no bajas de peso no te daré un baile solista" esas fueron las palabras que me dió la directora, aquellas que sin lugar a dudas motivaron todo mi año y poco sabía yo lo que desencadenarían. Mi mamá estuvo de acuerdo en llevarme a una nutriologa para que se me acomodara una dieta acorde a mis necesidades.

Conforme la dieta y el intenso ejercicio dieron sus frutos comencé a recibir cumplidos al respecto, pero era eso suficiente? Claro que no! Era necesario tomar medidas al respecto, todavía no pesaba lo que deseaba y seguramente mi esfuerzo no era suficiente para tener el baile solista que tanto deseaba, tenía que tomar cartas en el asunto! 

Entonces comenzó el circulo vicioso de saltarme las comidas, y tomar laxantes, por que estaba dispuesta a hacer lo que fuera para obtener mi papel y nadie me iba a quitar eso de la mente. Con toda honestidad no recuerdo el peso con el que inicié a lo mejor podían ser 56 kg y en mi próxima cita a la nutriciologa ella me felicitó por mi esfuerzo, recuerdo cláramente que había dado el dictamen de 53 kg, yo estaba consciente de que mis jeanes agregaban casi 1 kg extra a la báscula y mi diario de calorías no mentía con respecto a cuanto había comido ese día.

Los meses siguieron avanzando y al parecer todo el mundo estaba notando el cambio y siendo la adolescente que era seguía firme en los laxantes combinados con té verde y saltar comidas, pero nadie lo notaba por que al ser robusta muy apenas lograba bajar de peso pero eso no significaba que no me afectara en otras áreas, los frecuentes dolores de cabeza y dolores de estómago llegaron y ahora debía anexar a mi vida mi pastillita diaria de omeprazol para recuperarme de la gastritis que había ganado.

"Estas bien?" Me preguntó una de las señoras que acompañaba a su hija al ballet. Bien? Por qué no habría de estarlo? Recuerdo que comentó algo de mis claviculas pero no la tomé en serio, cómo no podría estar bien alguien que podía ver sus vertebras asomarse sutilmente contra la reflexión que daba el espejo? 

Para quienes no me conocen en persona les comento que por genética familiar no hay nada que se pueda hacer de la cintura para abajo, mis piernas son gruesas y mis caderas anchas por lo tanto si comienzo a bajar de peso solo se notará en mi cara y torso. Al parecer la gente quería que bajara de peso de esas áreas que mi cuerpo se resiste y todos pegaban el grito en el cielo cuando ya no solo eran mis clavículas y mis vertebras sino también mis costillas las que hacía aparición. Adicional a ello mi alto consumo de papaya había generado una coloración naranja en mi piel que llevó a todo el mundo a creer que había contraido algún tipo de hepatitis.

Para cerrar este post les comento que sí si obtuve mi papel, sí dañé mi estómago por un par de meses y pude salvarlo, pude erradicar mi gastritis y sí seguí siendo criticada por subir y bajar de peso, cuando toqué fondo pesaba 47 kg y tenía 14 años y al año siguiente no volví al ballet, Annie tampoco lo hizo, al parecer las dos estábamos cansadas de las ridículas exigencias que este hobbie conllevaba. Sigo saltandome comidas, es mi habíto que no ha muerto pero trato de comer en vez de evitarlo, no pienso volver a hacer dieta en mi vida nunca jamás y lucho por quererme un poco más a mi misma día a día.

~Ciao~

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4 comments

  1. Dan,
    Muchas gracias por compartir esto con nosotros, sé que no es fácil. Quisiera darte un abrazo.

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  2. Dan que fuerte, recuerdo que cuando era niña tambien queria entrar al ballet y mis papás dijeron que las niñas del ballet eran delgadas y agraciadas y yo no era lo uno ni lo otro, la complexión en mi familia siempre ha sido ancha, igual si bajo de peso nunca se nota pues mis huesos son muy grandes, ademas de que por practicar natación de niña la espalda se me hizo ancha.

    Te mando un fuerte abrazo, muchas gracias por compartir algo tan personal.
    <3

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    1. Si es peligroso el discurso de belleza = persona delgada cuando la genética no los favorece como a nosotras y por ende acaba uno dañandose el cuerpo de otras formas y al no reflejarse un cambio físico notable nadie se da cuenta de los daños.
      Hugs B

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